Explosión de Eindhoven

Corría la temporada 2005-06. Aquella temporada, el 14 de Octubre de 2005 el Sevilla FC cumplió 100 años y el sevillista tenía una sonrisa pícara. Llámalo ilusión, llámalo nerviosismo, el sevillista iba al Ramón Sánchez-Pizjuán aquel 27 de Abril de 2006 con el corazón en un puño pensando sólo en la posibilidad de verse en el Philips Stadium el 10 de Mayo de aquel año que a la postre sería histórico.

Ya desde muy temprano el sevillista se preparaba. Aquel día con el Real de la Feria repleto de gente como cada jueves de feria en la capital, la zona de Nervión empezaba casi a superar el gentío del Real para llevar en volandas a un autobús donde iban unos gladiadores, aquellos que iban a sudar sangre en el césped para llevar a Sevilla a la cima de Europa.

El partido fue de los intensos para el corazón. Ocasiones de un lado y del otro. El estadio repleto y el Gol Norte vibraba como nunca. Termina el partido y nos vamos a la prórroga. Para muchos era la primera prórroga que vivían y encima para llegar a la primera final Europea de su historia. Enfrente, el Schalke 04, un equipo duro que estaba demostrando por qué estaba en esa semifinal.

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Foto: H.Merce / ABC

Pero salió un ángel al rescate. Como una premonición se tratara, el dorsal 27 salió al campo y nos abrió la puerta hacia la Gloria. Puerta remató un balón llegado desde la banda derecha de Jesús Navas. El destino tenía preparado el mejor regalo para estos dos canteranos, que acababan de dibujar la historia del gol seguramente más importante de la historia. Puerta marcaba el gol que nos llevaba a Eindhoven, muchos no se lo creían, otros cogían el móvil llamando a un familiar diciendo que se iban a Eindhoven con lágrimas en los ojos, pero lo que estaba claro es que las pulsaciones de todo el estadio se dispararon y estaban todos los corazones al borde del infarto.

Una explosión de júbilo llegó cuando Massimo De Santis decretó el final del partido. Muchas lágrimas en la grada eran testigo de lo que nunca vieron esos ojos llorosos, esos ojos que habían visto muchos descensos, directivos corruptos o temporadas para el olvido. Pero, esta vez, esos ojos lloraban de alegría al ver a su Sevilla por primera vez en una final Europea, una posibilidad real de conseguir el primer título europeo de su historia y el primero en cincuenta y ocho años sin conseguir ninguno.

Y hacia Eindhoven partió los guerreros sevillistas compuesto por una plantilla con hambre de títulos junto con un ejercito de 10.000 guerreros que se iban a dejar el alma por su Sevilla. El equipo se plantaba en el césped del Philips Stadium frente al Middlesbrough, un equipo que se plantaba allí tras remontar partidos imposibles. Pero delante estaba el Sevilla, un equipo que iba empezar a escribir los primeros versos de oro en la historia del fútbol mundial. Lo que pasó aquella noche en ese rincón del país de los países bajos fue un verdadero Big Ban sevillista. El equipo pasó por encima del conjunto inglés sin dar prácticamente opción con la victoria más holgada de un Sevilla que empezaba a hacer historia.

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Foto: Manuel Gómez

La explosión de Eindhoven llega hasta nuestros días. Cinco títulos de Uefa cup/Uefa Europa League hacen mención a que este Sevilla es muy distinto al que llegó a Eindhoven aquel 10 de Mayo de 2006. Once años después este Sevilla está mucho más curtido en batallas de esta índole, donde ya es habitual. El sevillista también ha cambiado. El sevillista, más exigente, sabe de la importancia de su grito, de su empuje, dando muchos ejemplos de lo que es seguir fielmente al equipo de sus amores y convirtiéndose en una de las bases del éxito del Sevilla en los últimos años.

Porque la explosión de Eindhoven no se olvida y su onda expansiva nos sigue envolviendo para seguir cubriendo de plata las vitrinas de nuestro Sevilla.

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